Pilar llegó a consulta con una petición muy concreta. «He entrado en la menopausia, he ganado peso, sobre todo en la barriga, y necesito adelgazar.» Era el objetivo que tenía en mente. Y como ocurre muchas veces, estaba convencida de que todos sus problemas se solucionarían si conseguía perder unos kilos.
Sin embargo, conforme empezamos a hablar, aparecieron muchas más cosas. Dormía mal. Tenía sofocos frecuentes. Se sentía cansada prácticamente todos los días. Estaba más irritable que antes. Y, además, llevaba años conviviendo con problemas digestivos que cada vez limitaban más su calidad de vida. Hinchazón abdominal. Gases. Digestiones pesadas. Sensación de incomodidad después de muchas comidas.
«La verdad es que no me encuentro bien casi nunca.» Y ahí fue cuando entendimos que quizá el peso no era el primer problema que debíamos abordar.
Empezamos a ordenar prioridades
En consulta hay algo que explicamos con frecuencia y es que, no siempre se consigue el mejor resultado atacando directamente el objetivo principal. Muchas veces hay que resolver primero aquello que está impidiendo que el cuerpo funcione correctamente.
Cuando analizamos su caso vimos algo claro: su cuerpo estaba lidiando con varios frentes al mismo tiempo: los cambios propios de la menopausia, problemas digestivos persistentes, un descanso insuficiente, fatiga constante y una relación cada vez más frustrante con la comida. Y mientras todo eso siguiera ocurriendo, centrarnos únicamente en perder peso probablemente no iba a funcionar.
El objetivo cambió
Pilar vino buscando una dieta para adelgazar, pero nuestra primera propuesta fue diferente. Le propusimos algo que al principio le sorprendió.
Durante unas semanas no íbamos a centrarnos en la báscula, íbamos a centrarnos en que se encontrara mejor, porque si conseguíamos mejorar su digestión, su descanso, su energía y su bienestar general, el resto del proceso sería mucho más sencillo.
¿Qué hicimos?
Trabajamos por fases, objetivo por objetivo, sin intentar cambiarlo todo de golpe.
1. Mejorar los síntomas digestivos
Lo primero fue identificar qué estaba alimentando sus molestias digestivas. Ajustamos la alimentación para reducir la hinchazón y favorecer digestiones más cómodas. Poco a poco empezó a sentirse más ligera, menos inflamada y mucho más cómoda después de las comidas.
2. Ayudar a su cuerpo durante la menopausia
Adaptamos la alimentación a esta nueva etapa. Trabajamos aspectos relacionados con la saciedad, la energía, la masa muscular, la calidad nutricional de la dieta. También incorporamos hábitos que ayudaran a mejorar el descanso y reducir el impacto de los sofocos.
3. Recuperar energía y bienestar
Con menos molestias digestivas y un mejor descanso, empezaron a ocurrir cosas interesantes. Tenía más ganas de moverse, se encontraba más activa y dejó de vivir con la sensación constante de agotamiento.
¿Y el peso?
Curiosamente, cuando dejamos de perseguir obsesivamente la pérdida de peso, el peso empezó a cambiar, porque su cuerpo funcionaba mejor, dormía mejor, se movía más, tenía menos inflamación. Y la alimentación era mucho más coherente con sus necesidades reales.
No hubo dietas extremas, no hubo restricciones agresivas, simplemente empezamos a construir salud.
¿Cómo fue el cambio?
A las 4 semanas
La hinchazón había disminuido de forma notable, las digestiones eran mucho más cómodas y los sofocos empezaban a ser menos frecuentes.
A los 3 meses
Su energía había mejorado muchísimo, dormía mejor, tenía menos irritabilidad y empezaba a notar cambios en la ropa antes incluso de ver grandes cambios en la báscula.
A los 6 meses
La transformación era evidente, había reducido peso y, claramente, disminuyó el perímetro de cintura.
Los síntomas digestivos prácticamente habían desaparecido. Dormía bien, se encontraba activa y volvía a sentirse cómoda en su propio cuerpo.
Lo más importante
Pero si le preguntas a Pilar cuál fue el mayor cambio, probablemente no te hablará de kilos. Te hablará de algo mucho más importante.
- Volver a levantarse con energía.
- Poder comer sin miedo a encontrarse mal.
- Dormir una noche completa.
- Sentirse bien en su día a día.
Porque muchas veces pensamos que el objetivo es adelgazar y, en realidad, lo que buscamos es encontrarnos mejor.
Y si te sientes identificada…
Si estás en la menopausia y además convives con síntomas digestivos, cansancio, hinchazón o dificultad para perder peso, es importante que sepas algo… No siempre el peso es el primer problema que hay que solucionar. En muchos casos, cuando se trabaja sobre la raíz del problema y se ayuda al cuerpo a funcionar mejor, la pérdida de peso acaba llegando como consecuencia.
Porque la salud no siempre empieza en la báscula. Muchas veces empieza cuando dejas de luchar contra tu cuerpo y empiezas a entender lo que necesita.

